20 abr 2009

allons à neverland.

Una abeja se posó en el arbusto rebosante de flores perfumadas que descansaba cerca de la tranquera. Levantó la vista y cerrando los ojos dejó que los cálidos rayos del sol inundaran su rostro. Aquella tarde de fines de agosto estaba explotando lo mejor del verano en el atardecer. No hacía demasiado calor, aunque antes de salir de la casa había optado por ponerse el vestido blanco de lino que su madre tan laboriosamente había hecho. Y ahora que caminaba a un costado de la cerca, el débil viento bailoteaba con los pliegues del vestido. Sus cabellos, sueltos, caían desprolijamente sobre sus hombros y se entrelazaban, creando unos inusuales bucles. El campo, apacible a esta hora de la tarde, recibía sus callados pasos y se fundía con su soledad.
Se respiraba una paz que hacía tiempo que no sentía. Delicadamente, abrió los ojos y se quitó los zapatos que llevaba puestos. Cerró nuevamente los ojos para disfrutar de la sensación del pasto bajo sus pies. Suave, cosquilleante, relajante...
Los árboles oscilaban tranquilamente. Ella continuó caminando, contando cada flor que veía. Una, dos, tres... El aroma a lavanada era intoxicante.
Y qué hermoso se sentía poder dejarlo todo por un rato y escapar.
Escapar.
A donde más le gustaba.






Y siempre me había preguntado por qué vivía en las nubes, en mi imaginación. En ese mundo ridículamente hermoso que me atreví a crear.

Vivo en continuo escape.

Jasmin Chen Photography.

2 comentarios:

Mica dijo...

Maruu me encanto!
me encanta lo que escribis!!
Te quiero tantooo madrina/amiga/hna! jaja

P/d:esta bueno de vez en cuando refugiarse en el mundo de la imaginacion.cuando la rutina y todo lo que estresa se hace presente!

Victoria dijo...

maaaaaaruuuu me enamore de las imagenes de los links que tenes en el blogg, voy a sacar un parrr jajaj
muy lindo tu blogg, aunuqe no entiendo mucho viste, tengo que empezar a ir a ingles, enserioo :$

besiiiito (L)