27 abr. 2009

essai de cécité.

A dónde vas? Le pregunté, A sentir el viento en mi rostro, a que el frío me cause escozor en los ojos, a oler el perfume de las rosas, a mojar mis pies en el río, Por qué? Mi curiosidad aún no estaba saciada, Acaso no sabes?, Qué? La vida es multicolor, está para que la vivamos, la sintamos, la degustemos... Hablas raro, sentencié, sin tapujos, Raro? No, hablo con certeza, No te das cuenta de que caminas a tientas? Crees ver, pero tan solo vislumbras siluetas, crees escuchar mas lo único que tus oídos consiguen descifrar son ecos, crees oler, y no puedes diferenciar un jazmín de una lavanda, crees conocer todos los sabores, y sin embargo no sabrías decirme a qué sabe un pan recién horneado. Perplejo, le devolví la mirada, de qué hablaba?
No puedes continuar así, conociendo tan solo las sombras, los ecos, debes dejar que el sol te ciegue momentaneamente, para poder conocer realmente, dijo antes de desaparecer en la multitud errante.
No dejo de preguntarme, aún hoy, qué me habrá querido decir con aquello...







Matt Austin Photography.
¿Qué ocurre cuando se lee mucho Saramago y se estudia Platón? Esto.

20 abr. 2009

allons à neverland.

Una abeja se posó en el arbusto rebosante de flores perfumadas que descansaba cerca de la tranquera. Levantó la vista y cerrando los ojos dejó que los cálidos rayos del sol inundaran su rostro. Aquella tarde de fines de agosto estaba explotando lo mejor del verano en el atardecer. No hacía demasiado calor, aunque antes de salir de la casa había optado por ponerse el vestido blanco de lino que su madre tan laboriosamente había hecho. Y ahora que caminaba a un costado de la cerca, el débil viento bailoteaba con los pliegues del vestido. Sus cabellos, sueltos, caían desprolijamente sobre sus hombros y se entrelazaban, creando unos inusuales bucles. El campo, apacible a esta hora de la tarde, recibía sus callados pasos y se fundía con su soledad.
Se respiraba una paz que hacía tiempo que no sentía. Delicadamente, abrió los ojos y se quitó los zapatos que llevaba puestos. Cerró nuevamente los ojos para disfrutar de la sensación del pasto bajo sus pies. Suave, cosquilleante, relajante...
Los árboles oscilaban tranquilamente. Ella continuó caminando, contando cada flor que veía. Una, dos, tres... El aroma a lavanada era intoxicante.
Y qué hermoso se sentía poder dejarlo todo por un rato y escapar.
Escapar.
A donde más le gustaba.






Y siempre me había preguntado por qué vivía en las nubes, en mi imaginación. En ese mundo ridículamente hermoso que me atreví a crear.

Vivo en continuo escape.

Jasmin Chen Photography.

17 abr. 2009

plaisirs simples.



Y llevaba puesta una pollera roja con lunares naranjas.
Pero no era una pollera cualquiera. Esta se la había hecho su abuela, cuando todavía usaba anteojos y podía coser. Recordaba ese día. Habían terminado de hornear unas galletitas de vainilla con pepitas de chocolate. El aroma proveniente del horno inundaba la casa. Y ella había arruinado por completo su vestido, usándolo de trapo para limpiarse el chocolate de las manos. Su abuela había asomado los ojos por encima de sus anteojos de media luna y con una mirada escudriñadora había sentenciado "tu madre se pondrá como un cabrito" (su abuela había nacido hacía ya muchos años en el campo, en una pequeña casita que tenía un ranchito adosado a un costado, y entonces solía hablar con "metáforas campesinas" como a ella le gustaba llamarlas). Recordaba haberse imaginado la expresión que pondría su madre al verla. El ceño fruncido, los labios apretados, formando una delgada línea tirante, y los ojos evaluadores, sopesando el castigo. Ella había asentido vigorosamente, y la abuela había sonreído (esa sonrisa cómplice de abuela que ya tiene una brillante idea). La había guiado hasta el cuarto de costura y le había dicho "te voy a hacer una pollera".
Ella había elegido los colores. Por supuesto, su madre lo primero que había hecho al conocer su elección era preguntarle con qué pensaba combinarlo. Ella la había mirado, un poco confusa, y había respondido "con todo".
Sonrió al recordarlo.
Y además, esta pollera era especial, porque cuando giraba muy rápido, se inflaba como una campana. Una campana roja y naranja.





Rengim Mutevellioglu Photography.

15 abr. 2009

le temps ignore.

I've got this feeling, that there's something that I missed. Don't you breathe. Something happened that I never understood. You can't leave. Every second, dripping off my fingertips. Wage your war. Another soldier, says he's not afraid to die. Well I'm scared. I'm so scared. In slow motion, the blast is beautiful. Doors slam shut.


A clock is ticking, but it's hidden far away.


Safe and sound.












Marie Hochhaus Photography. Definitely the best.

13 abr. 2009

la logique d'amour.

Estaba sentada, esperando. El sol parecía haber decidido aguantar un rato más en el horizonte, curioso del desenlace de nuestra conversación. La plaza vacía, considerando los diez grados que hacían y el extraño horario, nos esperaba también, paciente.

Un pato perdido chapoteaba en la orilla del lago, creando unas pequeñas ondas en la impoluta superficie cristalina. La suave brisa despertaba las ramas dormidas del los árboles, haciéndolas susurrar fastidiadas.

Y allí estábamos, los dos, sentados en un marmóleo banco, frente al lago -y al pato-, cada uno en un extremo.

- Eres imposible -

Pude escucharlo. El viento esta vez estaba de mi lado, y me había traído sus palabras susurradas. Con la vista aún fija en las ondas del lago repliqué.

- No, no lo soy -

Él hizo ademán de girar la cabeza para regalarme esa mirada incrédula que yo ya tantas veces había visto. Pero decidió que tal vez no era lo mejor.

- Entonces, ¿por qué te cuesta perdonarme?, ¿acaso no te explique bien y claro las causas de mis acciones?, ¿es que no fueron suficientes los ejemplos que te dí? -

Apreté la mandíbula. Ahí íbamos.

Todas esas palabras importantes, toda esa lógica, toda esa racionalidad. Dios. Cuánto deseaba poder hacerle entender que estábamos hablando de sentimientos, no de alguna aburrida estadística.

Cerré los ojos con fuerza y me permití respirar profundo, contando hasta tres antes de responder.

- Por favor, deja ya eso. -

- ¿Que deje qué? -

Lo miré de reojo para saber si me estaba mirando o si de nuevo seguía sumido en sus pensamientos. Bien, ni me registraba.

- Que dejes todos esos hechos y datos en los que te basas. Sabes que no eres un hombre de sentimientos, ¿verdad? - Repliqué, la exasperación evidente en mi voz.

Se limitó a encogerse de hombros.

El sol seguía allí, rígido, casi pendiente de nuestra charla.

Suspiré.

- Si que soy un hombre de sentimientos. Simplemente me gusta cuantificarlos y cualificarlos. -

Giré la cabeza tan bruscamente que temí haberme dañado algún músculo del cuello. ¿Había escuchado bien?, ¿lo estaba diciendo en serio?

Los árboles parecían tan alborotados como yo. El viento me despeinó un poco más.

- Bien. Entonces dime, ¿cómo se mide una sonrisa? ¿Cuántos días tarda uno en enamorarse? ¿Quién puede determinar el valor de un regalo hecho a mano? ¿Dónde puedes buscar a tu alma gemela? -

El silencio se hizo tangible. El sol emitió un último y débil rayo por sobre el horizonte. El viento dejó de molestar a los árboles. El pato había desaparecido.

Y sin más, me levanté y me fui.





















What does this word «love» mean? Love has been described as the greatest need humans have. From the cradle to the grave, people strive after love, thrive in its warmth, even pine away and die for lack of it. Nonetheless, it is surpassingly difficult to define. Of course, people talk a lot about love. There is an endless stream of books, songs and poems about it. The results do not always clarify the meaning of love. If anything, the word is so overused that its true meaning seems ever more elusive.
Vladimir Zivkovic Photography.

5 abr. 2009

la solitude de l'étant.



"Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra."






(G.G. Márquez, Cien años de soledad, p. 471)






Y será, tal vez para siempre, la mejor síntesis del todo, de nosotros, de la esencia del ser.










3 abr. 2009

âme gelée.

Se había roto una sonrisa hacía años en esa misma calle. Aún se podían vislumbrar las lágrimas apisonadas en el pétreo asfalto, y oír los ecos perdidos de un sollozo lánguido.
Las nubes creaban un manto gris sobre la ciudad. Nadie sabía muy bien por qué hacía frío en una época como esta. Tal vez sus propios espíritus habían contagiado al caprichoso clima. Sí, probablemente eso sucedía. La brisa gélida recorría sinuosa los intrincados callejones y pasajes, besando los vidrios de las ventanas y escarchando los alientos. El sol, débil en su existencia, apenas si lograba asomarse para indicar que el día había comenzado. Y hacía tiempo que todos habían olvidado el suave calor de sus rayos al amanecer. Y sobre todo, hacía más tiempo todavía, que la gente había olvidado cómo era la ciudad sin ese manto blanco que lo cubría todo.
Blanca, fría, indiferente. Con escarcha y hielo en los rincones más olvidados. Casi se semejaba a los miles de corazones que en días como hoy recorren las veredas resbaladizas. Y estaba olvidada. Bastante olvidada. Incluso el tiempo había perdido todo interés en pasar por allí. Estaba congelada.









Melissa photography.

2 abr. 2009

le cirque c'est très charmant.


- Buck and Wanda are damn good.
- Buck was more dashing than you. I mean, Buck drove a motorcycle.
- Wanda was funner than you.
- How?
- Well, she let me knock off a rubber nose from her face with a knife. You would never let me do that. You're way too rational.